Denuncia ambiental

El por qué del miedo y desprecio a las alimañas

el dia del apaleamiento
Es muy curioso si buscas en Wikipedia alimaña, hoy en día considerado un término despectivo hacia ciertos animales , en realidad fue en su concepción un término creado por los primeros naturalistas para designar a aquellos animales que por sus características eran difíciles de describir y clasificar. Actualmente para todo el mundo una alimaña describe a un animal perjudicial, nocivo e incluso que puede llegar a ser peligroso para las actividades humanas o para el mismo ser humano.

¿Y qué hacemos normalmente con las alimañas?. Pues erradicarlas, matarlas. A la primera de cambio no dudamos en eliminar todo asomo de invasión en el territorio que consideramos como nuestro, nuestra propiedad privada. Pero claro la alimaña no distingue de normativa legal, y sobre todo en medios naturales o rurales. Y en las ciudades tampoco se libra la alimaña de confundir esa frontera invisible, ¿se equivocan a veces los murciélagos al colarse en las casas o también los hacen las golondrinas en anidar sobre los balcones?. Sin duda es un conflicto de índole interespecífica, es decir, tenemos una guerra contra todas las especies que nos molestan.

Publicaciones que demuestran que la persecución de ciertas especies estaba aprobada por la sociedad y se fomentaba desde bien pequeños. Hoy en día dichas especies son emblemáticas de nuestra naturaleza
Publicaciones que demuestran que la persecución de ciertas especies estaba aprobada por la sociedad y se fomentaba desde bien pequeño. Hoy en día dichas especies son emblemáticas de nuestra naturaleza

Ya en el pasado se han perseguido cientos de especies en nuestros campos con el fin de eliminar posibles amenazas, principalmente para la agricultura y la ganadería. Como mayor ejemplo de esa persecución esta el lobo, erradicado de la mayor parte de su territorio ancestral. Pero otras muchas especies también han sido acorraladas puesto que nuestras propiedades han llegado a tal crecimiento que apenas les dejamos espacio (el oso y el lince).

Esa persecución llega a su punto álgido en España a mediados del siglo XX con la ley de alimañas en la que se potencia no ya la caza de estas pobres infelices, sino que se buscaba con ella la absoluta aniquilación, la extinción. Y para tal fin todo vale, desde innumerables mecanismos de trampeo, algunos de ellos realmente crueles, hasta la proliferación de diversos venenos, cobrando gran popularidad la terrible estricnina.

 

 

Cada año mueren envenenados cerca de 9.000 animales en España. Ganaderos o cazadores hacen uso del veneno para capturar especies que consideran dañinas.
Cada año mueren envenenados cerca de 9.000 animales en España. Ganaderos o cazadores hacen uso del veneno para capturar especies que consideran dañinas.

Actualmente esa absurda y sanguinaria persecución ya pasó a la historia (relativamente) con el cambio en las conciencias sociales allá por los 70s, redactándose nuevas leyes y normativas de protección de la naturaleza y la creación de los actuales espacios naturales. Por su puesto el uso del veneno está absolutamente prohibido, aunque lamentablemente aún se sigue utilizando (con un preocupante repunte en los últimos años) y es una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad, como el caso de las rapaces en peligro (águila imperial, aguilucho cenizo, buitre negro, etc).

Pero la connotación negativa hacia ciertas especies aún perdura, como decía anteriormente, no toleramos la invasión por ejemplo de un sapo o una culebra en nuestro jardín. Ni si quiera nos preguntamos nada sobre ellos, ¿de qué se alimenta?, ¿de donde viene?, ¿cómo llegó allí?, ¿es realmente peligroso o perjucial?. No se trata de que todo el mundo tenga conocimientos avanzados en biología, pero conocer nuestro entorno es vital, primero para disfrutar de él (del sapo o la culebra) y segundo para protegerlo (pobre sapo y pobre culebra).

Los Simpsons retratando como siempre la realidad, en este caso con "el día del apaleamiento"
Los Simpsons retratando como siempre la realidad, en este caso con “el día del apaleamiento”

Generalmente la reacción ante una culebra es agarrar lo primero que tengamos a mano con forma de palo y arrearle con él. Si no entendemos de culebras y serpientes y nos encontramos con una en la naturaleza lo más sensato es alejarse de ella lo antes posible y evitar riesgos innecesarios. Pero muchas personas las atacan, la mayor parte de las veces las serpientes tienen las de perder, pero en ocasiones defienden su vida y clavan sus venenosos colmillos en los tobillos del agresor. Y así cogen mala fama, sin duda hablarán largo y tendido sobre la maldad de aquella “¡mala víbora!”

Si tiramos de refranero español encontraremos alusiones a las malevolencias de estas alimañas como las de este ejemplo:

“Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.”

Los animales silvestres no comprenden de propiedades privadas

Como en este dicho, las exageraciones están patentes en la cultura popular, primero desconociendo realmente la naturaleza de las especies (el liso es el eslizón, un reptil con patas atrofiadas y diminutas con similitud a una serpiente pero completamente inofensivo) y en segundo lugar atribuyendo comportamientos humanos a los animales (como si fuera el caso el de la víbora homicida de buen oído que asesina jornaleros cantarines).

Muchas de estas mal llamadas alimañas tienen su papel en el ecosistema, el llamado nicho ecológico, que juega su función junto con otros muchos más eslabones todos ellos en un frágil equilibrio. Éste se viene a romper cuando un elemento de la red se resiente, por poner un ejemplo, la caza indiscriminada de depredadores puede potenciar el aumento de las poblaciones de roedores, produciendo una plaga. En ese caso el ser humano acabaría parcheando el problema atacando a los roedores en lugar de afrontar al realidad del problema.

Los colores llamativos alertan a los depredadores (aposematismo)
Los colores llamativos alertan a los depredadores (aposematismo)

Entonces, respondiendo a la cuestión del post, tememos a las alimañas muchas veces por desconocimiento, porque siempre se ha hecho así y por los perjuicios que pueden llegar a cometer. Muchas especies animales presentan colores y formas que repelen el ataque de otros animales depredadores (aposematismo), inhibiendo así su captura o su caza, como ejemplo las ranas venenosas, las abejas y las avispas. Entonces si evitamos a las avispas, por qué no hacemos lo mismo con las especies a las que tememos, por qué no las dejamos simplemente marchar. Sin duda sería más sencillo así, y si se se nos cuelan en el jardín o en casa siempre podemos llamar a los servicios de recogida de animales peligrosos.

Si hablamos de las ciudades, las aves insectívoras como las golondrinas y los vencejos tienen un valor ecológico incalculable puesto que retiran millones de insectos. Se ha calculado recientemente que un murciélago puede ingerir más de 600 mosquitos en una hora, y se están instalando nidos artificiales para el control de plagas en Barcelona y contra el virus zika. Pero solamente nos fijamos y nos preocupamos por que ensucian nuestros balcones y coches. ¿No sería más conveniente estudiar alternativas para evitar o reducir los problemas de suciedad y favorecer así la conservación de sus poblaciones?.

El valor ecológico de las golondrinas retirando miles de insectos es incalculable, a pesar de la suciedad que puedan generar. Fotografía por Carlos Solana. Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (Click en la imagen para acceder al original)
El valor ecológico de las golondrinas retirando miles de insectos es incalculable, a pesar de la suciedad que puedan generar.
Fotografía por Carlos Solana. Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic.

Las ciencias ambientales tienen mucho que aportar, mostrando los conocimientos ecológicos y biológicos necesarios para comprender que el ecosistema, ya sea natural o modificado por el hombre (un cultivo o un terreno de pastos para el ganado), es un equilibrio de elementos que permanece en constante cambio. Sujeto a leyes naturales que se ven alteradas por el ser humano y lo convierten en un inestable malabarismo.

A día de hoy se ha avanzado mucho en reducir la persecución de las alimañas, pero aún queda mucho trabajo en pulir conciencias y sensibilizar sobre las virtudes de la conservación de la naturaleza, alterando lo mínimo posible para encontrar las sinergias necesarias para conseguir potenciar la obtención de recursos sin comprometer la preservación del medio ambiente.

 

 

 

3 comentarios en “El por qué del miedo y desprecio a las alimañas”

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